Mujeres, Cuidados y Diabetes Tipo 1

Mujeres, Cuidados y Diabetes Tipo 1

Paulina Montes de Oca Reyes

La licenciada en Relaciones Internacionales y Maestra en Estudios Políticos y Sociales por la UNAM. Actualmente es doctorante en el Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México con las líneas de investigación de Género, Migración y Sociología de la Salud, actualmente  es integrante de la Asociación Mexicana de Diabetes en el área de Vinculación e Incidencia Política, nos habla del papel de la mujer en los cuidados de la diabetes tipo 1.

En conmemoración del 8 de marzo, “Día internacional de la Mujer”, en la Asociación Mexicana de Diabetes, tenemos un compromiso por la igualdad de condiciones de vida entre mujeres y hombres, motivo que nos lleva a presentar la siguiente reflexión relacionada con una realidad de la que pocas veces se habla, pero que es necesaria considerar al pensar el tema de los cuidados y la Diabetes tipo 1.

Esta reflexión tiene por objetivo aportar en hacer visibles las condiciones en las que viven las mujeres que son madres de niños y niñas con Diabetes tipo 1 y las implicaciones sociales y emocionales que conllevan en su vida cotidiana. Por lo anterior es importante considerar que el cuidado de las y los hijos, histórica y socialmente es una práctica que se ha relegado como una actividad que hacen mayoritariamente las mujeres, lo cual tiene un impacto directo en sus proyectos personales y necesidades sociales y afectivas.

Desde los estudios de género, se plantea la persistencia de la desigualdad social entre mujeres y varones, que se refleja en distintos espacios de la vida cotidiana: la familia, el trabajo, la escuela, etcétera. Está documentado desde diversos estudios sociales y en el caso particular del espacio doméstico, que a las mujeres se les ha presentado como las principales responsables de las tareas domésticas y de cuidado y que esta situación repercute directamente en la desigualdad de oportunidades, respecto a los varones, en el desarrollo pleno de su vida profesional y académica.

Como panorama general es importante decir que la Diabetes tipo 1 es un padecimiento que se le diagnostica mayoritariamente a infantes y que el cuidado que ello implica requiere de un monitoreo constante de la glucosa (por lo menos de 7 veces al día), cuidados rigurosos en la alimentación y visitas regulares con personal médico. Si consideramos que quienes viven el padecimiento son diagnosticados en la infancia y juventud, resulta que por lo menos, durante este periodo, el cuidado se vuelve una actividad cotidiana de parte de quien esté a cargo de su crianza, situación que en su mayoría la realizan las mujeres, aunque cabe destacar que hay casos donde los varones también participan en condiciones de equidad.

Asimismo, aunque el cuidado puede ser más intenso durante los primeros años de quien es diagnosticado con Diabetes tipo 1, lo anterior no significa que las personas que viven con este padecimiento no requieran de cuidados y atenciones mientras van creciendo, si bien pueden tener un mayor involucramiento en su autocuidado, el apoyarse de alguien más resulta fundamental como parte del control de la diabetes durante toda su vida.

Algunas experiencias compartidas por las madres de niños y niñas que viven con diabetes tipo 1 refieren que sus parejas y/o progenitores de sus hijas e hijos, no se involucran de la misma forma en la que ellas lo hacen. En algunos casos la participación de los padres va dirigida únicamente a subsanar los aspectos económicos, mientras que toda la parte relacionada a las visitas con personal médico, el monitoreo de la glucosa, y la alimentación recaen en las madres. Ante este panorama es importante preguntarnos cómo enfrentan las mujeres el abarcar las tareas de cuidado al mismo tiempo que las tareas relacionadas con el trabajo doméstico, y cuáles son las implicaciones que tienen en la economía familiar, en su autonomía y en su desarrollo profesional.

Es ante este panorama que vale la pena hablar acerca de las responsabilidades que tiene el gobierno ante esta problemática y de qué manera, desde nuestra ciudadanía, podemos participar para que cambien las representaciones que se tienen respecto a las responsabilidades de cuidado.  Si una mujer invierte gran parte de su tiempo en el cuidado de sus hijas e hijos, resulta más complicado obtener recursos económicos propios y tener tiempo de ocio y esparcimiento.

Resulta fundamental que las historias de las madres con hijas e hijos con diabetes tipo 1 se comiencen a visibilizar y que los distintos órdenes de gobierno sean corresponsables de esta situación, sobre todo generando escenarios donde se planteen soluciones prácticas de cómo apoyar a las y los cuidadores primarios y  generando un dialogo con la sociedad civil y la población para impulsar que se muestre lo que significa vivir con diabetes tipo 1 y el impacto que tiene en la vida de las personas que participan en el cuidado de quien la padece.

Desde la Asociación Mexicana de Diabetes hacemos un llamado para unir esfuerzos con la finalidad de promover cambios que rompan con el estereotipo de que las mujeres son las principales responsables del cuidado de las y los hijos, así como fomentar que los padres participen de manera equitativa en las tareas de cuidado y domésticas. De igual manera esperamos que este llamado coadyuve a la concientización de la población en general y en particular a las personas encargadas de tomar decisiones, respecto a las implicaciones económicas y sociales de tener un hijo o hija con diabetes tipo 1.

 

 

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