Mujeres, Cuidados y Diabetes Tipo 1

Mujeres, Cuidados y Diabetes Tipo 1

Paulina Montes de Oca Reyes

La licenciada en Relaciones Internacionales y Maestra en Estudios Políticos y Sociales por la UNAM. Actualmente es doctorante en el Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México con las líneas de investigación de Género, Migración y Sociología de la Salud, actualmente  es integrante de la Asociación Mexicana de Diabetes en el área de Vinculación e Incidencia Política, nos habla del papel de la mujer en los cuidados de la diabetes tipo 1.

En conmemoración del 8 de marzo, “Día internacional de la Mujer”, en la Asociación Mexicana de Diabetes, tenemos un compromiso por la igualdad de condiciones de vida entre mujeres y hombres, motivo que nos lleva a presentar la siguiente reflexión relacionada con una realidad de la que pocas veces se habla, pero que es necesaria considerar al pensar el tema de los cuidados y la Diabetes tipo 1.

Esta reflexión tiene por objetivo aportar en hacer visibles las condiciones en las que viven las mujeres que son madres de niños y niñas con Diabetes tipo 1 y las implicaciones sociales y emocionales que conllevan en su vida cotidiana. Por lo anterior es importante considerar que el cuidado de las y los hijos, histórica y socialmente es una práctica que se ha relegado como una actividad que hacen mayoritariamente las mujeres, lo cual tiene un impacto directo en sus proyectos personales y necesidades sociales y afectivas.

Desde los estudios de género, se plantea la persistencia de la desigualdad social entre mujeres y varones, que se refleja en distintos espacios de la vida cotidiana: la familia, el trabajo, la escuela, etcétera. Está documentado desde diversos estudios sociales y en el caso particular del espacio doméstico, que a las mujeres se les ha presentado como las principales responsables de las tareas domésticas y de cuidado y que esta situación repercute directamente en la desigualdad de oportunidades, respecto a los varones, en el desarrollo pleno de su vida profesional y académica.

Como panorama general es importante decir que la Diabetes tipo 1 es un padecimiento que se le diagnostica mayoritariamente a infantes y que el cuidado que ello implica requiere de un monitoreo constante de la glucosa (por lo menos de 7 veces al día), cuidados rigurosos en la alimentación y visitas regulares con personal médico. Si consideramos que quienes viven el padecimiento son diagnosticados en la infancia y juventud, resulta que por lo menos, durante este periodo, el cuidado se vuelve una actividad cotidiana de parte de quien esté a cargo de su crianza, situación que en su mayoría la realizan las mujeres, aunque cabe destacar que hay casos donde los varones también participan en condiciones de equidad.

Asimismo, aunque el cuidado puede ser más intenso durante los primeros años de quien es diagnosticado con Diabetes tipo 1, lo anterior no significa que las personas que viven con este padecimiento no requieran de cuidados y atenciones mientras van creciendo, si bien pueden tener un mayor involucramiento en su autocuidado, el apoyarse de alguien más resulta fundamental como parte del control de la diabetes durante toda su vida.

Algunas experiencias compartidas por las madres de niños y niñas que viven con diabetes tipo 1 refieren que sus parejas y/o progenitores de sus hijas e hijos, no se involucran de la misma forma en la que ellas lo hacen. En algunos casos la participación de los padres va dirigida únicamente a subsanar los aspectos económicos, mientras que toda la parte relacionada a las visitas con personal médico, el monitoreo de la glucosa, y la alimentación recaen en las madres. Ante este panorama es importante preguntarnos cómo enfrentan las mujeres el abarcar las tareas de cuidado al mismo tiempo que las tareas relacionadas con el trabajo doméstico, y cuáles son las implicaciones que tienen en la economía familiar, en su autonomía y en su desarrollo profesional.

Es ante este panorama que vale la pena hablar acerca de las responsabilidades que tiene el gobierno ante esta problemática y de qué manera, desde nuestra ciudadanía, podemos participar para que cambien las representaciones que se tienen respecto a las responsabilidades de cuidado.  Si una mujer invierte gran parte de su tiempo en el cuidado de sus hijas e hijos, resulta más complicado obtener recursos económicos propios y tener tiempo de ocio y esparcimiento.

Resulta fundamental que las historias de las madres con hijas e hijos con diabetes tipo 1 se comiencen a visibilizar y que los distintos órdenes de gobierno sean corresponsables de esta situación, sobre todo generando escenarios donde se planteen soluciones prácticas de cómo apoyar a las y los cuidadores primarios y  generando un dialogo con la sociedad civil y la población para impulsar que se muestre lo que significa vivir con diabetes tipo 1 y el impacto que tiene en la vida de las personas que participan en el cuidado de quien la padece.

Desde la Asociación Mexicana de Diabetes hacemos un llamado para unir esfuerzos con la finalidad de promover cambios que rompan con el estereotipo de que las mujeres son las principales responsables del cuidado de las y los hijos, así como fomentar que los padres participen de manera equitativa en las tareas de cuidado y domésticas. De igual manera esperamos que este llamado coadyuve a la concientización de la población en general y en particular a las personas encargadas de tomar decisiones, respecto a las implicaciones económicas y sociales de tener un hijo o hija con diabetes tipo 1.

 

 

Vive con diabetes al máximo

Vive con diabetes al máximo

Yo comencé con un estilo de vida diferente justo después de cumplir 4 años (Enero del 2000) y hasta el día de hoy con 17 años de evolución no encontrado una barrera que detenga mis ganas de seguir adelante y mis ganas de sobresalir ante cualquier adversidad.

Mucha gente piensa que al ser diagnosticado con DIABETES MELLITUS TIPO 1 o TIPO 2 las oportunidades y/o las posibilidades de llevar una buena vida terminan, en lo personal le agradezco a la DIABETES TIPO 1 la nueva oportunidad de vivir que me otorgó, pues si no hubiera sido por ella quizá no hubiera iniciado con el maravilloso mundo del ejercicio, en mi caso FUTBOL, la cual me dio la oportunidad de llevar un mejor control glucémico, un mejor metabolismo de la insulina administrada, una condición física optima y la oportunidad de vivir tantas buenas experiencias.

Hemos escuchado hablar mucho de deportistas con DIABETES TIPO 1 y DIABETES TIPO 2, como Nacho, jugador del Real Madrid que porta en su camiseta el número 6 y que desde los doce años fue diagnosticado con Diabetes. Diego Armando MARDONA campeón del mundo en el mundial de fútbol de México en  1986 quien después de varios años de carrera futbolística fue diagnosticado con DIABETES TIPO 2 o el campeón Olímpico de natación en Sidney 2000 GARY HALL Jr. quien a un año de competir en los juegos más  importantes de su carrera fue diagnosticado con DM1. En lo personal me parece maravilloso que personas con tanto éxito muestren que fueron capaces a pesar de vivir con un padecimiento crónico que la gente en ocasiones piensa que es una limitante, pero tú te has preguntado ¿Por qué tendría que ser una enfermedad que limite mis posibilidades, que delimite mis metas? Nunca has pensado que orgullo se siente que las personas te vean con admiración, que las personas observen tus movimientos y los repliquen, por ejemplo, cuando yo jugaba en otros estados, en otros países, en lugares donde no me conocían y observaban que me inyectaba, que me monitoreaba la glucosa, que contaba mis carbohidratos y que prefería tomar agua a refresco. Ellos se preguntaban por qué un niño “tiende a preferir lo nutritivo que lo dulce”. Algo que ellos no se atrevían a hacer, la gente no se atreve a cuidarse y a revisarse continuamente con un médico, la gente solo asiste con un especialista cuando ya no puede controlar su enfermedad, solamente van con un nutriólogo cuando ya tienen la necesidad de bajar de peso. Lo que hacemos las personas que VIVIMOS CON DIABETES hacemos cosas que las demás personas no están dispuestas a hacer, DAMOS EL EJEMPLO de lo que es una buena vida, de lo que es cuidarse y mantenerse sano.

Recuerda que el vivir con diabetes no es algo del otro mundo vivir con diabetes te da la posibilidad de cuidar tu mente y tu cuerpo, algo que la gente sin ella no se atreve a hacer, algo que la gente sin diabetes no está dispuesta a hacer, a cuidar de su estado de salud a cuidar las porciones que come y que le da de comer a sus hijos y a su familia, la gente no está dispuesta a hacer ejercicio por lo menos 150 min. a la semana para mantenerse con una buena condición física.

Así es que la próxima vez que la gente intente victimizarte haciéndote creer que no puedes hacer algo por vivir con diabetes demuéstrale que VIVIR CON DIABETES NO TIENE LIMITES que es un ESTILO DE VIDA DIFERENTE en el que haces lo que la gente siempre debió haber hecho y que NO HAY LIMITES que no hay diferencia entre tú y otra persona, que nadie te haga sentir limitado, demuéstrale al mundo entero de lo que eres capaz porque tú no eres una enfermedad tu eres una persona ejemplar, que hace cosas que los demás no están dispuestos a hacer.

Cuéntanos ¿Cómo vez tú a tu diabetes?

 

E.D. Alexis Abraham Alatorre Calva

¿Y si decidimos cuidarnos?

¿Y si decidimos cuidarnos?

¿Y SI TODOS DECIDIMOS CUIDARNOS?

 

Por Paola Aritzmendi Morán

¿Te duele cuando te inyectas? No se cura, ¿verdad?, ¿Estás controlada? ¿No puedes comer chocolates? Éstas y muchas más son las preguntas más frecuentes a las que nos afrontamos día a día quienes vivimos con diabetes. Mucha gente lo ve como una enfermedad, otras la ven como un estilo de vida. Lo cierto es que es una alteración del organismo que te obliga a cambiar tu estilo de vida y la mayoría de las veces lo hace cuando ya está presente. Sin embargo, pienso que nunca es tarde para crear conciencia y empezar a cuidarnos.

Me gustaría hacer que todas las personas con o sin diabetes se detuvieran a pensar un poco en como tratan a su cuerpo, todo lo que él trabaja y hace para que podamos pensar, hablar y movernos durante el día. Todas estas funciones también se lo debemos a lo que comemos, ya que de ahí obtenemos la mayor cantidad de energía que produce el cuerpo para dichas funciones. Es por eso que pienso que debemos cuidar mas esta parte de nosotros.

Seguramente has escuchado por muchos lados cosas como: “come frutas y verduras”, “el pan es mejor integral que blanco”, “no tomes refresco”, “la pechuga de pavo es mejor”, “si es light entonces es bueno”, pero, ¿sabes si en verdad son tips saludables o si son mitos y producto de la mercadotecnia que hoy en días nos bombardea por todos los medios de comunicación? En lo personal creo que comer frutas y verduras y dejar el refresco son cosas que todos deberíamos de hacer. Pero por otro lado no siempre es mejor un pan integral que uno blanco, la pechuga de pavo no es el alimento estrella como lo pintan y los productos light a veces suelen ser bajos en grasas, pero altísimos en hidratos de carbono y otras sustancias que no nos caen del todo bien.

El punto de esto es saber estar informados y preocuparnos un poco más por lo que metemos a nuestro cuerpo. El no tener diabetes no significa poder tomar refresco o comer todo el día lo que queramos o asegurar que vamos a estar sanos y que “a mí no me va a dar nunca”, eso no es cierto, todos como población mexicana somos susceptibles a padecerla, algunos más que otros, pero para que buscarle, ¿no? cuando podemos darle un cambio tan fácil a nuestros hábitos sin la necesidad de privarnos de algunos gustos de vez en cuando.

La diabetes es solo un ejemplo que hoy en día está presente en la vida de muchos, sin embargo, no es el único padecimiento que daña tu salud. Fomentemos los buenos hábitos alimenticios, la actividad física y el buen control para evitar complicaciones a largo plazo. ¡Hagamos que en México cada vez sea menor la prevalencia y podamos ser un país más sano!

 

 

Lactancia y diabetes: beneficios y necesidades especiales

La lactancia materna tiene numerosas ventajas para las madres con diabetes y sus bebés. Las madres
lactantes tienen menos requisitos insulínicos y un mejor control de la glucosa en sangre, los bebés amamantados podrían ver disminuido su propio riesgo de desarrollar diabetes.

Diabetes, embarazo y lactancia

La insulina juega un papel fundamental a la hora de iniciar y mantener la lactancia. Esto podría explicar, en parte, por qué las madres con diabetes suelen tardar más en producir leche en los días inmediatos al parto.

La insulina juega un papel fundamental a la hora de iniciar y mantener la lactancia.

En un estudio, las madres con diabetes produjeron bastante menos leche durante la semana que siguió al parto que otras madres similares sin diabetes, y bastantes menos madres con la afección seguían alimentando a sus bebés tan sólo mediante la lactancia materna al mes de edad.

Las madres con sobrepeso tienen una probabilidad dos veces mayor de no conseguir amamantar que las mujeres con peso normal. Por lo tanto, las madres con diabetes tipo 2 de origen obeso podrían tener problemas para comenzar a amamantar.

Algunas de estas diferencias podrían reflejar los problemas de origen diabético durante el embarazo. Las mujeres con diabetes tienen más probabilidades de desarrollar preeclampsia, de que se les deba provocar el parto y de que éste deba ser mediante cesárea.

Los bebés de madres con diabetes tienen más probabilidades de ser demasiado grandes (macrosomia) y de parto prematuro. Todos estos factores contribuyen en potencia con los problemas de amamantamiento.

Todo tipo de estrés interfiere con la hormona oxitocina, que es esencial para la lactancia. La oxitocina lleva la leche desde las regiones del pecho en las que se produce hasta la areola y el pezón, en donde el bebé puede extraerla y beberla. Las madres que están ansiosas o sufren dolor secretan unas cantidades muy pequeñas de oxitocina. Como resultado, producen menos leche.

Los problemas médicos también podrían hacer que la madre y el hijo estén separados durante los primeros días tras el parto.

Un estudio descubrió que las madres con diabetes tenían menos oportunidades de amamantar mientras estaban en el hospital y que sus bebés recibieron más leche de fórmula. A las dos semanas del nacimiento, un tercio de las madres con diabetes sentía que sus bebés tenían problemas para alimentarse, en comparación con una quinta parte de las madres sin la afección.

La lactancia parece reducir el riesgo del bebé de contraer tanto diabetes tipo 1 como tipo 2.

Apoyo para los bebés

Los bebés nacidos de madres con diabetes también podrían tener un nivel incontrolado de glucosa en sangre.

Antes del parto, los niveles de glucosa en sangre fetal son paralelos a los de la madre. Si sus niveles de glucosa son altos, el organismo del bebé en crecimiento lo compensará produciendo insulina extra. Tras el nacimiento, el bebé sigue produciendo insulina extra, pero ya no recibe un suministro permanente de glucosa de la madre. Esto hace que la glucosa en sangre del bebé descienda. La estrecha monitorización de la glucosa en
sangre del bebé y la lactancia frecuente son muy importantes.

Leche de fórmula y riesgo de diabetes

La Academia de Medicina de la Lactancia de los EEUU ha desarrollado una guía para controlar la hipoglucemia en el lactante recién nacido. Los estudios sugieren que la proteína de leche que se utiliza en la leche de fórmula podría aumentar el riesgo del bebé de desarrollar diabetes tipo 1.

La leche de fórmula debería, por lo tanto, evitarse hasta donde sea posible, especialmente en bebés de madres con diabetes tipo 1.

El vínculo entre leche de fórmula y diabetes tipo 1 es uno de los muchos hallazgos de investigaciones que sugieren que la lactancia materna podría influir retrasando o previniendo el desarrollo de diabetes, tanto en el bebé como en la madre. Varios estudios han vinculado la diabetes tipo 1 al uso precoz de leche de fórmula.

Los investigadores creen que la proteína que se encuentra en la leche de vaca podría sensibilizar el sistema inmune en bebés vulnerables, generando un aumento del riesgo de diabetes tipo 1.

La proteína de leche que se utiliza en la leche de fórmula para podría aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1.

El estudio TRIGR está actualizando en la actualidad dicha teoría en una investigación en la que participan más de 2.000 bebés de riesgo en tres continentes. Se anima a las madres del estudio a que amamanten. Si necesitan un suplemento con leche de fórmula, se les asigna al azar ya sea leche de fórmula o una fórmula especial que haya sido tratada previamente para descomponer las proteínas de la leche de vaca. Los investigadores están realizando un seguimiento a los niños para determinar si la fórmula estándar hace que los niños desarrollen anticuerpos vinculados a la diabetes tipo 1. Los resultados del estudio se esperan para 2009.

Diabetes tipo 2

Otros datos sugieren que la lactancia materna protege a los niños de la obesidad y la diabetes tipo 2. Los adolescentes indígenas de los EEUU y los jóvenes de la comunidad Pima que tan sólo fueron alimentados mediante leche de fórmula tenían más probabilidades de sufrir sobrepeso y de desarrollar diabetes tipo 2 que quienes tan sólo fueron amamantados de forma natural.

Una reciente revisión sistemática reveló que ser amamantado estaba vinculado a una reducción del 40% del riesgo de diabetes tipo 2 con el paso de los años.

Amamantar también podría proteger a las madres de la diabetes tipo 2. En un estudio realizado con más de 150.000 enfermeros en los EEUU, cada año de vida de lactancia materna reducía el riesgo de diabetes de una mujer en un 15%, ajustándose según múltiples factores, como la dieta, el ejercicio y el índice de masa corporal. Esta protección duraba durante los 15 años siguientes al último parto de la mujer.

Conclusiones

Estos hallazgos sugieren que promover y respaldar la lactancia materna para todas las madres y bebés podría tener un impacto importante tanto sobre la diabetes tipo 1 como sobre la diabetes tipo 2. Las madres sin diabetes podrían ver reducido su riesgo con el paso de los años; las madres con la afección pueden reducir
sus necesidades insulínicas y mejorar el control glucémico. En el caso de los bebés, la lactancia materna parece reducir el riesgo tanto de diabetes tipo 1 como de tipo 2, previniendo en potencia toda una vida de problemas médicos.

Lactancia y diabetes: beneficios y necesidades especiales

La lactancia materna tiene numerosas ventajas para las madres con diabetes y sus bebés. Las madres
lactantes tienen menos requisitos insulínicos y un mejor control de la glucosa en sangre, los bebés amamantados podrían ver disminuido su propio riesgo de desarrollar diabetes.

Diabetes, embarazo y lactancia

La insulina juega un papel fundamental a la hora de iniciar y mantener la lactancia. Esto podría explicar, en parte, por qué las madres con diabetes suelen tardar más en producir leche en los días inmediatos al parto.

La insulina juega un papel fundamental a la hora de iniciar y mantener la lactancia.

En un estudio, las madres con diabetes produjeron bastante menos leche durante la semana que siguió al parto que otras madres similares sin diabetes, y bastantes menos madres con la afección seguían alimentando a sus bebés tan sólo mediante la lactancia materna al mes de edad.

Las madres con sobrepeso tienen una probabilidad dos veces mayor de no conseguir amamantar que las mujeres con peso normal. Por lo tanto, las madres con diabetes tipo 2 de origen obeso podrían tener problemas para comenzar a amamantar.

Algunas de estas diferencias podrían reflejar los problemas de origen diabético durante el embarazo. Las mujeres con diabetes tienen más probabilidades de desarrollar preeclampsia, de que se les deba provocar el parto y de que éste deba ser mediante cesárea.

Los bebés de madres con diabetes tienen más probabilidades de ser demasiado grandes (macrosomia) y de parto prematuro. Todos estos factores contribuyen en potencia con los problemas de amamantamiento.

Todo tipo de estrés interfiere con la hormona oxitocina, que es esencial para la lactancia. La oxitocina lleva la leche desde las regiones del pecho en las que se produce hasta la areola y el pezón, en donde el bebé puede extraerla y beberla. Las madres que están ansiosas o sufren dolor secretan unas cantidades muy pequeñas de oxitocina. Como resultado, producen menos leche.

Los problemas médicos también podrían hacer que la madre y el hijo estén separados durante los primeros días tras el parto.

Un estudio descubrió que las madres con diabetes tenían menos oportunidades de amamantar mientras estaban en el hospital y que sus bebés recibieron más leche de fórmula. A las dos semanas del nacimiento, un tercio de las madres con diabetes sentía que sus bebés tenían problemas para alimentarse, en comparación con una quinta parte de las madres sin la afección.

La lactancia parece reducir el riesgo del bebé de contraer tanto diabetes tipo 1 como tipo 2.

Apoyo para los bebés

Los bebés nacidos de madres con diabetes también podrían tener un nivel incontrolado de glucosa en sangre.

Antes del parto, los niveles de glucosa en sangre fetal son paralelos a los de la madre. Si sus niveles de glucosa son altos, el organismo del bebé en crecimiento lo compensará produciendo insulina extra. Tras el nacimiento, el bebé sigue produciendo insulina extra, pero ya no recibe un suministro permanente de glucosa de la madre. Esto hace que la glucosa en sangre del bebé descienda. La estrecha monitorización de la glucosa en
sangre del bebé y la lactancia frecuente son muy importantes.

Leche de fórmula y riesgo de diabetes

La Academia de Medicina de la Lactancia de los EEUU ha desarrollado una guía para controlar la hipoglucemia en el lactante recién nacido. Los estudios sugieren que la proteína de leche que se utiliza en la leche de fórmula podría aumentar el riesgo del bebé de desarrollar diabetes tipo 1.

La leche de fórmula debería, por lo tanto, evitarse hasta donde sea posible, especialmente en bebés de madres con diabetes tipo 1.

El vínculo entre leche de fórmula y diabetes tipo 1 es uno de los muchos hallazgos de investigaciones que sugieren que la lactancia materna podría influir retrasando o previniendo el desarrollo de diabetes, tanto en el bebé como en la madre. Varios estudios han vinculado la diabetes tipo 1 al uso precoz de leche de fórmula.

Los investigadores creen que la proteína que se encuentra en la leche de vaca podría sensibilizar el sistema inmune en bebés vulnerables, generando un aumento del riesgo de diabetes tipo 1.

La proteína de leche que se utiliza en la leche de fórmula para podría aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1.

El estudio TRIGR está actualizando en la actualidad dicha teoría en una investigación en la que participan más de 2.000 bebés de riesgo en tres continentes. Se anima a las madres del estudio a que amamanten. Si necesitan un suplemento con leche de fórmula, se les asigna al azar ya sea leche de fórmula o una fórmula especial que haya sido tratada previamente para descomponer las proteínas de la leche de vaca. Los investigadores están realizando un seguimiento a los niños para determinar si la fórmula estándar hace que los niños desarrollen anticuerpos vinculados a la diabetes tipo 1. Los resultados del estudio se esperan para 2009.

Diabetes tipo 2

Otros datos sugieren que la lactancia materna protege a los niños de la obesidad y la diabetes tipo 2. Los adolescentes indígenas de los EEUU y los jóvenes de la comunidad Pima que tan sólo fueron alimentados mediante leche de fórmula tenían más probabilidades de sufrir sobrepeso y de desarrollar diabetes tipo 2 que quienes tan sólo fueron amamantados de forma natural.

Una reciente revisión sistemática reveló que ser amamantado estaba vinculado a una reducción del 40% del riesgo de diabetes tipo 2 con el paso de los años.

Amamantar también podría proteger a las madres de la diabetes tipo 2. En un estudio realizado con más de 150.000 enfermeros en los EEUU, cada año de vida de lactancia materna reducía el riesgo de diabetes de una mujer en un 15%, ajustándose según múltiples factores, como la dieta, el ejercicio y el índice de masa corporal. Esta protección duraba durante los 15 años siguientes al último parto de la mujer.

Conclusiones

Estos hallazgos sugieren que promover y respaldar la lactancia materna para todas las madres y bebés podría tener un impacto importante tanto sobre la diabetes tipo 1 como sobre la diabetes tipo 2. Las madres sin diabetes podrían ver reducido su riesgo con el paso de los años; las madres con la afección pueden reducir
sus necesidades insulínicas y mejorar el control glucémico. En el caso de los bebés, la lactancia materna parece reducir el riesgo tanto de diabetes tipo 1 como de tipo 2, previniendo en potencia toda una vida de problemas médicos.

Ensalada de espinaca con fresas y almendras (2 porciones)

Ensalada de espinaca con fresas y almendras (2 porciones)

Tamaño de la porción: 1 taza

Por porción:

  • Energía: 224 kcal
  • Carbohidratos: 12.5 g
  • Proteínas: 11 g
  • Lípidos: 14 g

Ingredientes:

  • 1 taza de fresas rebanadas
  • 2 tazas de espinacas
  • ½ pieza de aguacate picado
  • 1 cdita de aceite de oliva
  • 80g de queso panela en cubos
  • 20 almendras picadas

Preparación:

  • En un bol o ensaladera mezcla todos los ingredientes lavados y desinfectados.
  • Esta ensalada la puedes acompañar con vinagre balsámico.

¿Y si decidimos cuidarnos?

¿Y SI TODOS DECIDIMOS CUIDARNOS?

 

Por Paola Aritzmendi Morán

¿Te duele cuando te inyectas? No se cura, ¿verdad?, ¿Estás controlada? ¿No puedes comer chocolates? Éstas y muchas más son las preguntas más frecuentes a las que nos afrontamos día a día quienes vivimos con diabetes. Mucha gente lo ve como una enfermedad, otras la ven como un estilo de vida. Lo cierto es que es una alteración del organismo que te obliga a cambiar tu estilo de vida y la mayoría de las veces lo hace cuando ya está presente. Sin embargo, pienso que nunca es tarde para crear conciencia y empezar a cuidarnos.

Me gustaría hacer que todas las personas con o sin diabetes se detuvieran a pensar un poco en como tratan a su cuerpo, todo lo que él trabaja y hace para que podamos pensar, hablar y movernos durante el día. Todas estas funciones también se lo debemos a lo que comemos, ya que de ahí obtenemos la mayor cantidad de energía que produce el cuerpo para dichas funciones. Es por eso que pienso que debemos cuidar mas esta parte de nosotros.

Seguramente has escuchado por muchos lados cosas como: “come frutas y verduras”, “el pan es mejor integral que blanco”, “no tomes refresco”, “la pechuga de pavo es mejor”, “si es light entonces es bueno”, pero, ¿sabes si en verdad son tips saludables o si son mitos y producto de la mercadotecnia que hoy en días nos bombardea por todos los medios de comunicación? En lo personal creo que comer frutas y verduras y dejar el refresco son cosas que todos deberíamos de hacer. Pero por otro lado no siempre es mejor un pan integral que uno blanco, la pechuga de pavo no es el alimento estrella como lo pintan y los productos light a veces suelen ser bajos en grasas, pero altísimos en hidratos de carbono y otras sustancias que no nos caen del todo bien.

El punto de esto es saber estar informados y preocuparnos un poco más por lo que metemos a nuestro cuerpo. El no tener diabetes no significa poder tomar refresco o comer todo el día lo que queramos o asegurar que vamos a estar sanos y que “a mí no me va a dar nunca”, eso no es cierto, todos como población mexicana somos susceptibles a padecerla, algunos más que otros, pero para que buscarle, ¿no? cuando podemos darle un cambio tan fácil a nuestros hábitos sin la necesidad de privarnos de algunos gustos de vez en cuando.

La diabetes es solo un ejemplo que hoy en día está presente en la vida de muchos, sin embargo, no es el único padecimiento que daña tu salud. Fomentemos los buenos hábitos alimenticios, la actividad física y el buen control para evitar complicaciones a largo plazo. ¡Hagamos que en México cada vez sea menor la prevalencia y podamos ser un país más sano!

 

 

Y si todos decidimos cuidarnos?

Y si todos decidimos cuidarnos?

¿Y SI TODOS DECIDIMOS CUIDARNOS?

 

Por Paola Aritzmendi

¿Te duele cuando te inyectas? No se cura, ¿verdad?, ¿Estás controlada? ¿No puedes comer chocolates? Éstas y muchas más son las preguntas más frecuentes a las que nos afrontamos día a día quienes vivimos con diabetes. Mucha gente lo ve como una enfermedad, otras la ven como un estilo de vida. Lo cierto es que es una alteración del organismo que te obliga a cambiar tu estilo de vida y la mayoría de las veces lo hace cuando ya está presente. Sin embargo, pienso que nunca es tarde para crear conciencia y empezar a cuidarnos.

Me gustaría hacer que todas las personas con o sin diabetes se detuvieran a pensar un poco en como tratan a su cuerpo, todo lo que él trabaja y hace para que podamos pensar, hablar y movernos durante el día. Todas estas funciones también se lo debemos a lo que comemos, ya que de ahí obtenemos la mayor cantidad de energía que produce el cuerpo para dichas funciones. Es por eso que pienso que debemos cuidar mas esta parte de nosotros.

Seguramente has escuchado por muchos lados cosas como: “come frutas y verduras”, “el pan es mejor integral que blanco”, “no tomes refresco”, “la pechuga de pavo es mejor”, “si es light entonces es bueno”, pero, ¿sabes si en verdad son tips saludables o si son mitos y producto de la mercadotecnia que hoy en días nos bombardea por todos los medios de comunicación? En lo personal creo que comer frutas y verduras y dejar el refresco son cosas que todos deberíamos de hacer. Pero por otro lado no siempre es mejor un pan integral que uno blanco, la pechuga de pavo no es el alimento estrella como lo pintan y los productos light a veces suelen ser bajos en grasas, pero altísimos en hidratos de carbono y otras sustancias que no nos caen del todo bien.

El punto de esto es saber estar informados y preocuparnos un poco más por lo que metemos a nuestro cuerpo. El no tener diabetes no significa poder tomar refresco o comer todo el día lo que queramos o asegurar que vamos a estar sanos y que “a mí no me va a dar nunca”, eso no es cierto, todos como población mexicana somos susceptibles a padecerla, algunos más que otros, pero para que buscarle, ¿no? cuando podemos darle un cambio tan fácil a nuestros hábitos sin la necesidad de privarnos de algunos gustos de vez en cuando.

La diabetes es solo un ejemplo que hoy en día está presente en la vida de muchos, sin embargo, no es el único padecimiento que daña tu salud. Fomentemos los buenos hábitos alimenticios, la actividad física y el buen control para evitar complicaciones a largo plazo. ¡Hagamos que en México cada vez sea menor la prevalencia y podamos ser un país más sano!

Mujeres, Cuidados y Diabetes Tipo 1

Paulina Montes de Oca Reyes

La licenciada en Relaciones Internacionales y Maestra en Estudios Políticos y Sociales por la UNAM. Actualmente es doctorante en el Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México con las líneas de investigación de Género, Migración y Sociología de la Salud, actualmente  es integrante de la Asociación Mexicana de Diabetes en el área de Vinculación e Incidencia Política, nos habla del papel de la mujer en los cuidados de la diabetes tipo 1.

En conmemoración del 8 de marzo, “Día internacional de la Mujer”, en la Asociación Mexicana de Diabetes, tenemos un compromiso por la igualdad de condiciones de vida entre mujeres y hombres, motivo que nos lleva a presentar la siguiente reflexión relacionada con una realidad de la que pocas veces se habla, pero que es necesaria considerar al pensar el tema de los cuidados y la Diabetes tipo 1.

Esta reflexión tiene por objetivo aportar en hacer visibles las condiciones en las que viven las mujeres que son madres de niños y niñas con Diabetes tipo 1 y las implicaciones sociales y emocionales que conllevan en su vida cotidiana. Por lo anterior es importante considerar que el cuidado de las y los hijos, histórica y socialmente es una práctica que se ha relegado como una actividad que hacen mayoritariamente las mujeres, lo cual tiene un impacto directo en sus proyectos personales y necesidades sociales y afectivas.

Desde los estudios de género, se plantea la persistencia de la desigualdad social entre mujeres y varones, que se refleja en distintos espacios de la vida cotidiana: la familia, el trabajo, la escuela, etcétera. Está documentado desde diversos estudios sociales y en el caso particular del espacio doméstico, que a las mujeres se les ha presentado como las principales responsables de las tareas domésticas y de cuidado y que esta situación repercute directamente en la desigualdad de oportunidades, respecto a los varones, en el desarrollo pleno de su vida profesional y académica.

Como panorama general es importante decir que la Diabetes tipo 1 es un padecimiento que se le diagnostica mayoritariamente a infantes y que el cuidado que ello implica requiere de un monitoreo constante de la glucosa (por lo menos de 7 veces al día), cuidados rigurosos en la alimentación y visitas regulares con personal médico. Si consideramos que quienes viven el padecimiento son diagnosticados en la infancia y juventud, resulta que por lo menos, durante este periodo, el cuidado se vuelve una actividad cotidiana de parte de quien esté a cargo de su crianza, situación que en su mayoría la realizan las mujeres, aunque cabe destacar que hay casos donde los varones también participan en condiciones de equidad.

Asimismo, aunque el cuidado puede ser más intenso durante los primeros años de quien es diagnosticado con Diabetes tipo 1, lo anterior no significa que las personas que viven con este padecimiento no requieran de cuidados y atenciones mientras van creciendo, si bien pueden tener un mayor involucramiento en su autocuidado, el apoyarse de alguien más resulta fundamental como parte del control de la diabetes durante toda su vida.

Algunas experiencias compartidas por las madres de niños y niñas que viven con diabetes tipo 1 refieren que sus parejas y/o progenitores de sus hijas e hijos, no se involucran de la misma forma en la que ellas lo hacen. En algunos casos la participación de los padres va dirigida únicamente a subsanar los aspectos económicos, mientras que toda la parte relacionada a las visitas con personal médico, el monitoreo de la glucosa, y la alimentación recaen en las madres. Ante este panorama es importante preguntarnos cómo enfrentan las mujeres el abarcar las tareas de cuidado al mismo tiempo que las tareas relacionadas con el trabajo doméstico, y cuáles son las implicaciones que tienen en la economía familiar, en su autonomía y en su desarrollo profesional.

Es ante este panorama que vale la pena hablar acerca de las responsabilidades que tiene el gobierno ante esta problemática y de qué manera, desde nuestra ciudadanía, podemos participar para que cambien las representaciones que se tienen respecto a las responsabilidades de cuidado.  Si una mujer invierte gran parte de su tiempo en el cuidado de sus hijas e hijos, resulta más complicado obtener recursos económicos propios y tener tiempo de ocio y esparcimiento.

Resulta fundamental que las historias de las madres con hijas e hijos con diabetes tipo 1 se comiencen a visibilizar y que los distintos órdenes de gobierno sean corresponsables de esta situación, sobre todo generando escenarios donde se planteen soluciones prácticas de cómo apoyar a las y los cuidadores primarios y  generando un dialogo con la sociedad civil y la población para impulsar que se muestre lo que significa vivir con diabetes tipo 1 y el impacto que tiene en la vida de las personas que participan en el cuidado de quien la padece.

Desde la Asociación Mexicana de Diabetes hacemos un llamado para unir esfuerzos con la finalidad de promover cambios que rompan con el estereotipo de que las mujeres son las principales responsables del cuidado de las y los hijos, así como fomentar que los padres participen de manera equitativa en las tareas de cuidado y domésticas. De igual manera esperamos que este llamado coadyuve a la concientización de la población en general y en particular a las personas encargadas de tomar decisiones, respecto a las implicaciones económicas y sociales de tener un hijo o hija con diabetes tipo 1.