asociación diabetes

LN. Ana Karen Chávez Pérez
Directora Nacional de Nutrición Oncológica
Salvati A.C.

En México el Cáncer de mama representa un importante problema de salud pública, es además la primer causa de muerte por tumores malignos en mujeres mexicanas y es la segunda causa de muerte en mujeres entre 30 y 54 años. El 55% de los nuevos casos provienen de países en vías de desarrollo como México y América Latina. Mientras que muchos factores fuera de nuestro control contribuyen al riesgo de padecer cáncer de mama, como son antecedentes familiares de cáncer de mama, la edad, inicio de la menstruación precoz (52 años), existen además otros factores de riesgo modificables que al corregirlos pueden disminuir el riesgo de este cáncer, como es EL CONTROL DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD.

Aunque hace varios años era considerado solo un problema para países desarrollados, hoy en día el sobrepeso y la obesidad se encuentran en ascenso a nivel mundial, especialmente en áreas urbanas. México está inmerso en un proceso de transición donde la población experimenta un aumento inusitado de IMC excesivo (sobrepeso y obesidad). El aumentos de la prevalencia de obesidad en México se encuentran entre los más rápidos documentados en el plano mundial. De 1988 a 2012, el sobrepeso en mujeres de 20 a 49 años de edad se incrementó de 25 a 35.3% y la obesidad de 9.5 a 35.2%. (ENSANUT 2012). De acuerdo a la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, desde el 2013, México se posiciona como el país con mayor tasa de obesidad que alcanza 32.8%, incluso por arriba de Estados Unidos con un 31.8%.

La relación entre sobrepeso-obesidad y cáncer de mama se ha demostrado en múltiples estudios. Hoy se sabe que las mujeres post-menopáusicas con sobrepeso u obesidad tienen un riesgo 30-60% mayor de padecer esta enfermedad en comparación con aquellas que tienen un peso normal.

El riesgo aumentado de cáncer de mama para aquellas mujeres con sobrepeso y obesidad se debe en gran parte a la existencia de niveles más altos de estrógenos, ya que el tejido adiposo es la fuente más grande de estrógeno en las mujeres post-menopaúsicas. Además, los niveles altos de insulina, que frecuentemente tienen las mujeres con obesidad están también asociados a un incremento en el riesgo de cáncer de mama.
Es importante mencionar que no solo el sobrepeso-obesidad se asocia con un riesgo incrementado para padecer cáncer de mama a lo largo de la vida de una mujer, si no también, en aquellas que han padecido cáncer de mama, existe gran evidencia que demuestra que las mujeres con sobrepeso y obesidad tienen un incremento en el riesgo de recurrencia y muerte por cáncer comparado con aquellas pacientes con cáncer de mama que se encuentran con peso idea al diagnóstico. Además, otros datos mencionan que las mujeres que ganan peso después del diagnostico de cáncer de mama tienen un riesgo incrementado de pobre desenlace.

La buena noticia para estas mujeres es que la pérdida de peso puede disminuir el riesgo de cáncer de mama, así como la probabilidad de recurrencia en pacientes sobrevivientes. Algunos datos demuestran que aquellas mujeres que pierden de 2 a 5 kilos después del inicio de la menopausia tienen 20% menos riesgo de padecer dicha enfermedad, que aquellas que no lo pierden; por otro lado, una reducción de 10 kilos de peso desde el inicio de la menopausia disminuye en un 50% el riesgo de padecer cáncer de mama en comparación con aquellas que no lo pierden. Las pacientes sobrevivientes de cáncer de mama que realizan ejercicio de forma regular y que modifican su dieta teniendo como resultado una reducción de peso tienen un riesgo menor de presentar recurrencia del cáncer comparado con aquellas pacientes que persisten con sobrepeso-obesidad. No solo evitar el aumento de peso protege contra el cáncer de mama, sino que tiene muchos otros beneficios saludables.

Comparado con las mujeres con sobrepeso u obesidad, una mujer con un peso saludable tiene riesgo menor de desarrollar cáncer de páncreas, ovario, riñón, endometrio y otros tipos de cáncer. Además, son menos propensas a desarrollar otros problemas de salud incluyendo: infartos cerebrales, enfermedades del corazón, enfermedades del hígado y vesícula, hipertensión, diabetes tipo 2, apnea obstructiva del sueño y otros problemas para respirar.

La recomendación es clara: una de las cosas más importantes es identificar el exceso de peso como un factor de riesgo modificable para cáncer de mama, a diferencia de otros factores de riesgo no modificables (como ser mujer y la edad), el peso es algo que podemos cambiar para disminuir potencialmente el riesgo de padecer este mal y, como se mencionó, otros problemas de salud. Por lo tanto, UNA DIETA EQUILIBRADA Y EJERCICIO MODERADO DEBE SER PARTE DE UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE DE TODAS LAS MUJERES.

Recuerda: “La detección precoz a fin de mejorar el pronostico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra el este cáncer”

Este octubre acude a tu revisión anual y recuerda, existen 3 estrategias para la detección temprana de Cáncer de Mama: AUTO EXPLORACIÓN, REVISIÓN MÉDICA UNA VEZ AL AÑO Y ULTRASONIDO MAMARIO O MASTOGRAFÍA DESPUES DE LOS 40 AÑOS.
Referencias:
1 Informe mundial sobre el cáncer 2014, IARC
2. Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas FAO
3. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT 2012).
Imagen: abc.com.py

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